San Fernando es una ciudad cuyo primer nombre fue La Isla de León, nombre originario de los Ponce de León, familia noble que dio vida a ésta ciudad en el siglo XV.
Siglos más tarde, en el XIX fue Fernando VII quien le dió el nombre de San Fernando, en reconocimiento a la resistencia que opusieron a la invasión napoleónica.
Actualmente, San Fernando es conocida como La Isla, e incluso sus ciudadanos se denominan isleños, prueba de que ese primer nombre sigue aún vigente.
Los orígenes humanos de San Fernando se remontan a la prehistoria, época de la que se han realizado hallazgos en lugares como Camposoto y Punta Cantera, de la época neolítica fundamentalmente.
Ya de la edad antigua se tienen datos de la población de la zona por parte de tartesios, fenicios, cartagineses y posteriormente los romanos.
Todas estas civilizaciones tenían en la zona importantes actividades relacionadas con la alfarería y con la pesca, fundamentalmente del atún, con el arte de pesca conocida como Almadraba.
Se trataba de un arte milenario que aún perdura en la costa de Cádiz y que tenía al Garum como producto estrella de ésta región.
Tras la esplendorosa época romana llegaron los visigodos, bizantinos y los musulmanes, en una época de mucha actividad militar en la zona.
Los bárbaros visigodos echaron a los romanos y bizantinos de la misma forma que siglos más tarde los árabes expulsaron a los visigodos en la Batalla del Guadalete en el 711.
La riqueza y fertilidad de sus tierras, con un clima envidiable, humedales, buena pesca…, no fueron aprovechadas y el territorio quedó despoblado.
Durante la dominación árabe se formaron algunos núcleos reducidos alrededor del Castillo de Sancti Petri y Camposoto, pero de poca importancia.
Ya en el Siglo XIII llega el momento de la reconquista por parte de Alfonso X el Sabio en 1264, que expulsó a los árabes de ésta región entregándosela a Castilla.
Es entonces cuando se forma un poblado alrededor del Castillo de San Romualdo con gentes venidas del norte, y que será el germen de la ciudad nueva.
A finales del siglo XV, los Reyes Católicos ceden la villa a los Ponce de León, de los que tomará el nombre.
Y con la edad moderna, llegaron los Borbones en el Siglo XVIII a la península, y San Fernando vivió una época dorada.
La construcción de naves y la Marina, seña de identidad desde entonces hasta nuestros días, marcó una época de esplendor en San Fernando.
El Real Decreto de 1766, firmado por Carlos III, le da el nombre de Villa de la Real Isla de León, y el Ayuntamiento es uno de los primeros edificios emblemáticos de la ciudad en ser construidos.
En el Siglo XIX, La Isla de León o San Fernando continuaba en lo más alto en términos históricos.
Durante la guerra de la Independencia, la ciudad fue un referente nacional junto a Cádiz, ya que fueron los únicos lugares de la península que no fueron ocupados por los franceses.
En 1810 se reunieron en el Ayuntamiento los diputados de las Cortes Generales y en 1812 nació la primera constitución liberal de España, la Pepa.
Tras la victoria ante los franceses, Fernando VII le dio a la ciudad el título de Ciudad de San Fernando.
Tras la aprobación por parte de las Cortes Generales de la Constitución de 1812, Fernando VII giró hacia el absolutismo y el totalitarismo, provocando una confrontación.
El nombramiento de Riego y los 100,000 Hijos de San Luís, propiciaron que los franceses entraran en la ciudad donde estuvieron hasta 1828.
En el siglo XX con las pérdidas de las colonias de ultramar, la crisis de la pesca y las salinas, San Fernando vive una época de decadencia que no empezará a activarse hasta la creación de los astilleros de BAZAN en 1942.
Actualmente San Fernando es una ciudad en proceso de modernización y se han restaurado monumentos como el Castillo de Sancti Petri, el Castillo de San Romualdo o el Ayuntamiento.
El turismo, el sol y la playa, sus monumentos, su gastronomía, sus centros comerciales y sus casas y apartamentos donde alojarse son, a día de hoy, los principales atractivos de esta ciudad.